VotoHispaBlog

Dame tu voto en HispaBloggers!
Mostrando entradas con la etiqueta 20D. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta 20D. Mostrar todas las entradas

domingo, 3 de enero de 2016

Dignidad, memoria y coherencia



Si esto fuese una carta a los Reyes Magos, esos serían los regalos que les pediría para este pueblo, que todavía está inmerso en su infancia democrática. Y así nos va.
Apenas se recuerdan ya las palabras de Artur Mas, comprometiéndose a "quitarse de en medio" si era necesario para que el proyecto independentista avanzara. Bien. De un hombre que hace un uso de la política y, más concretamente, de la bandera, como lo habría hecho un pirata cualquiera de su oficio y de su propia bandera, no se puede esperar que actúe ni con dignidad, puesto que la vendió hace muchos años "por treinta monedas de plata", ni con memoria, ya que los delincuentes sobreviven guardando en el olvido sus fechorías, y ni siquiera coherencia, ya que al carecer de los dos primeros elementos, su talante democrático está gravemente enfermo de una anemia galopante que se le ha cronificado a fuerza de alimentarla con sus egoístas propósitos, lo cual demuestra que el egoísmo es como un huevo huero, que promete mucho a la vista, pero está vacío por dentro.
Es por todo eso que habrá de ser el pueblo catalán quien, bien retirándole el voto, bien echándose a la calle (y por extensión a todo medio en el que se haga oír su voz) y exigiendo a Mas que se vaya a su casa y admita su fracaso político o, en su defecto y como tercera opción, presionando a la Fiscalía para que le impute finalmente de todo lo que se le pueda imputar, desde la más gruesa de las acusaciones hasta la última multa impagada, si las hubiere.
Por su parte, lxs votantes del PP ya no pueden sorprendernos más, tras el impresentable e injustificable apoyo a un líder caído, débil, que se mantiene ausente de las grandes discusiones para lucirse solamente en las grandes ocasiones, apareciendo ante la foto como firmante de lo que otrxs se trabajaron para su patético presidente. No obstante, aún podrían salvar su dignidad, si alguna les queda, y la credibilidad democrática del país, si dejasen caer a Mariano en el ostracismo que merece (mención aparte de los posibles procesos judiciales que se abrieran contra él); aunque he de reconocer que esta medida sería sólo el principio. Admitámoslo (admítanlo ustedes, por favor), el Partido Popular se basa en el funcionamiento decimonónico de la política española en general bastante más que el resto de fuerzas políticas, aunque otros se hallen también en mayor o menor grado encajados en esas mismas maneras; el caso es que a causa de ello es el PP, con mucha diferencia, el partido que más ha servido y sirve para esa forma de hacer negocios con la que tan identificadas se sienten tanto las organizaciones mafiosas como lxs empresarixs a la vieja usanza (pensemos en el modelo de Julián Muñoz, creciendo como empresario bajo el ala de Jesús Gil). De modo que el único modo de que recuperen la dignidad aquellas personas comprometidas con la política, bien liberal, bien de derechas en general, consiste en enterrar muy hondo los últimos restos del Partido Popular y construir una nueva derecha española desde la regeneración más profunda, aprendiendo de los aciertos, corrigiendo los errores, y renegando sinceramente de las miserias e irregularidades que ahogan la verdadera acción política.
Lo que realmente impide a ambas formaciones políticas (PP y CQQSLEPDM, es decir, Como Quiera Que Se Llame El Partido De Mas) olvidar el pasado e introducirse en una nueva forma de hacer política son dos virus que, ocultos en los recovecos de la mentalidad de nuestra clase política, amenazan constantemente con desarrollar maliciosas tumoraciones: por un lado, el eterno chantaje al que están expuestos unxs políticxs por parte de otrxs (y quien dice políticxs dice empresarixs, o cargos públicos en general, incluyendo cargos eclesiásticos y miembrxs o exmiembrxs de la realeza); y por otra parte, la falta de una verdadera forma nueva de hacer política.
Mientras, las nuevas formaciones políticas continúan nutriéndose de las vetustas escuelas, siguiendo la estela de los viejos maestros o, peor aún, basando sus esquemas de pensamiento en aquellos que la actualidad, el nuevo mundo que se dibuja día a día, está demostrando ser no sólo incapaces de dar respuesta a las necesidades reales y cotidianas de la población humana del planeta, sino ser la causa del deterioro de las condiciones de vida de la gran mayor parte de la población y hasta del propio planeta.
Por todo ello necesitamos perentoriamente que la dignidad, la memoria y la coherencia hagan piña y transformen la política en otra historia, en otra cosa, en otro material. Mas por añadidura, en tanto los actuales esquemas de pensamiento no cambien, nuestros dirigentes no serán capaces de solucionar prácticamente nada. Y lo peor, mientras no cambien en nosotrxs nuestros propios esquemas de pensamiento, no habrá nadie capaz de solucionar prácticamente nada, ni nadie con capacidad de convocatoria y de acción, y menos aún, alguien en quien delegar la gestión pública.
De modo que haríamos bien en pedir este año (cuanto antes, mejor), a los Reyes Magos, en vez de la vanidad del oro, incienso y mirra, el oro de la dignidad, el aroma a incienso de la memoria, y el bálsamo oloroso de la coherencia sobre nuestros pensamientos y acciones. Y da igual hacia dónde reces, o a qué dios adores: por si aún no te has enterado, no hay más que un planeta, y las heridas de un sitio se sienten escocer por toda la Tierra.
Sinelo

(si quieres saber más, lee "El Dilema de la Edad"


medita, copia, y distribuye gratis)

viernes, 18 de diciembre de 2015

A ver a quién coño vas a votar



Llevamos ya muchas semanas en que las distintas opciones políticas nos han pedido el voto o nos han sugerido la suya como la formación más adecuada para gobernar en España durante los próximos cuatro años. Nos han llovido indicaciones a favor y en contra de las diferentes coaliciones y partidos, y de entre las últimas me ha llamado la atención especialmente la ausencia de una razón que en mis años pasados solía utilizarse con frecuencia en sentido negativo: votar a una formación pequeña es tirar el voto porque no tiene opciones de gobernar. Dicha razón se ha transformado en el mal llamado "voto útil". Con ello se burlan nuestrxs políticxs, autocalificadxs como "demócratas", de la lógica democrática más básica.
Para empezar, eludiendo extenderme en disertaciones acerca de cómo se traducen opciones como la abstención, el voto nulo o el voto en blanco, quiero recordar a nuestrxs políticxs, y a la ciudadanía en general, que cada voto cuenta (con el actual sistema de reparto), y eso incluye también el voto en blanco, el voto nulo y hasta la abstención. Cada electorx, es decir, cada persona con derecho a voto, se representa a sí misma, esto es, representa una voluntad a la que por defecto se le atribuyen dignidad humana y autonomía para decidir su voto. Un voto cuenta porque contribuye a configurar al detalle todo un panorama de matices, haciendo más fácil o más difícil, por ejemplo, que en las circunscripciones con poca población las fuerzas pequeñas tengan más o menos representación; aunque no puedan gobernar, cada voto suma para que su voz se oiga en el Congreso y en el Senado. Es por esto que quiero alentar a toda persona que dude si acercarse o no a su colegio electoral, a que lo haga, porque, grande o pequeña, toda aportación suma.
No obstante no es esa la consideración más importante a la que me quería referir aquí. No dejo de leer, ver y escuchar lo que cada cual promete hacer por el país si sale elegidx, lo que lxs posibles votantes creen o dejan de creer acerca de lo que éste o aquel partido hará por el país… Tenemos mirada de ratón: no vemos más allá de la habitación en que estamos; o del rincón, rodeadxs de muebles. La voz de alarma que se viene dando desde hace décadas en relación al cambio climático (la cosa empezó por temas como la contaminación, la sobreexplotación de los bosques o la caza de ballenas) debería habernos servido para tomar conciencia de que el planeta no sufre por la política de uno u otro país, sino por la acción conjunta o, mejor dicho, sumada, de todos. La sobreexplotación de los recursos naturales, su inadecuada gestión (de manera especialmente dolorosa en el tema de la alimentación y del acceso al agua potable), la inadecuada gestión de los recursos, la desquiciante planificación en la producción y reparto de energía a lo largo y ancho del globo…
Las sucesivas guerras en diversos territorios, especialmente desde después de la II Guerra Mundial, no ocurren por conflictos locales meramente, sino que son consecuencia de los hechos anteriores y en los cuales la formación siempre ha procurado incidir muy poco, que no son otros que el saqueo de unos países por otros. Incluso la actual situación en Yemen, Siria, Pakistán… no es sino el reflejo de las diversas maneras de explotación y de utilización de los recursos naturales y humanos que algunas grandes potencias primero, y grandes multinacionales después, han venido desarrollando en los diversos países, fragmentando territorios arbitrariamente, promoviendo el enfrentamiento salvaje de facciones rivales, permitiendo el saqueo criminal de individuos sin escrúpulos (y no me refiero sólo a los grandes nombres).
Todas esas políticas, aunque nos suenan a globales, y aun siendo obviamente asuntos que deberían depender de un mando conjunto y coordinado en un ámbito mundial, nacen de todos y cada uno de los gobiernos nacionales. Pero no veo a nadie verdaderamente preocupadx por la política internacional siquiera a corto plazo. Y eso me entristece y me enfurece a la vez. Queremos un planeta distinto, un mundo mejor, pero votamos considerando sólo cómo vamos a vivir en este país durante los próximos cuatro años. En eso no somos mejores que lxs políticxs a quienes tanto criticamos. Estamos tan ciegxs como ellxs.
Sin embargo, tampoco debemos permitir que una élite de individuos de dudosa moralidad, y en el mejor de los casos, con voluntad propia y ajena a la nuestra, decidan qué políticas se hacen en el mundo, de qué hemos de alimentarnos, cómo hemos de vivir… Maldita sea, si realmente somos seres humanos, con dignidad, concernidos real, sincera y profundamente por nuestro futuro y por el bienestar de nuestra descendencia, y por tanto, por el actual equilibrio ecológico del planeta, tenemos la obligación de hacer algo más que acudir cual ratitas amaestradas a seleccionar un papelito e introducirlo en una urna.
De ahí el llamamiento que hacía en el título, y que me gustaría que cada individuo tuviera muy presente en cada pequeño acto de su vida en todo momento. Con todo esto, como veis, no estoy planteando dejar de votar, sino convertir cada decisión en electoral. Así que dime, teniendo en cuenta que nadie se preocupa realmente por el futuro del planeta, ni siquiera tú, dime: a ver a quién coño vas a votar.
Sinelo
Si quieres leer más
Lee. Medita. Distribuye.
Que es gratis, coño.

martes, 15 de diciembre de 2015

Friki entre los Frikis



Ese mismo título es el que me dio una amiga, como forma de definirme en una sola frase. Y yo no puedo estar más de acuerdo. Da igual en medio de quiénes me halle, por muy rara o diferente o variopinta que sea la gente que me rodea, yo nunca encajo completamente bien con ninguna persona. Supongo que es el resultado de una vida muy particular, por más que su apariencia presente una gruesa capa de normalidad.
Esa particularidad también tiene reflejo en mi ideología y creencias. No voy a hablar aquí de las segundas. En cuanto a la primera, mi posición política se puede resumir, a día de hoy, en una sencilla expresión: me tenéis hasta los cojones.
Aunque mis padres procuraron educarnos en un cierto alejamiento de toda ideología política, nadie podría haber evitado que los meros conceptos éticos, morales y sociales con los que me crié fueran influyendo en mi mentalidad, también en el aspecto político.
Mi preadolescencia en un colegio privado, aunque enfocado principalmente a los hijxs de autónomxs y de obrerxs especializadxs, coincidió con la votación primero de la Constitución, y luego del Estatuto de Andalucía, con la enorme carga ideológica que rodeó a toda aquella mini-revolución. En aquellos años las opciones políticas iban, como ahora, desde la extrema izquierda, que parecía dar calambre si se tocaba, hasta la aborrecida extrema derecha. De hecho, todo lo que sonaba a derecha recordaba al pueblo la tiranía del señorito andaluz; de modo que la gente, entre la que aún se contaban numerosas personas mayores que habían padecido a esos señoritos y a sus "herederos" franquistas, rechazaba entre el odio al franquista Fraga, a quien se achacaba la firma de varias sentencias de muerte, y el recelo contra el Partido Andalucista. El rechazo de este último al Estatuto de Autonomía de Andalucía supuso a su vez su relego al olvido del PA por parte de lxs votantes andaluces. Por eso me toca mucho los cojones que se nos eche en cara el mantener al PSOE en el gobierno andaluz tantos años. No basta con vivir aquí: hay que tener un largo pasado aquí para entenderlo.
Pero no es por eso por lo que me tenéis hasta los cojones.
A pesar de haberse forjado en mí una mentalidad política en paralelo a mi crecimiento personal, cada vez que hay elecciones procuro ser neutral en mis comentarios políticos en la red, aun cuando no pueda evitar que se noten mis preferencias. Si hemos de dividir las ideologías entre arriba y abajo, aquellas aparecen claras, dada mi lamentable situación socio-económica, por no hablar de los principios humanos que han formado parte de mí desde mi infancia. Si las dividimos entre izquierda y derecha, también aparece nítida mi elección. Reduciendo las ideologías a su concepto básico, la derecha da a quien ya tiene, puesto que, salvo contadas excepciones, tener más que otro asegura al individuo llegar más lejos que aquel otro. Por su parte, la izquierda valora la persona por el mero hecho de ser persona, cubre sus necesidades básicas, y entonces le da para que prospere. Esto se ve claramente en la educación: la derecha exige a lxs estudiantes ser productivxs; la izquierda les pide crecer para, a partir de ahí, empezar a ser individuos productivxs para la sociedad.
Llevo como unas dos semanas presentándoos mi punto de vista de cara las próximas elecciones generales, y no parece que nadie haya prestado mucha atención a mis propuestas, por no decir ninguna. A pesar de que no suena muy honesto recontratar a un tal Bárcenas sabiendo ya que había ocultado en Suiza millones de dudosa procedencia (y con un sueldo mayor que el del Presidente del partido, por no hacer nada, para colmo), de quedar acreditado en autos judiciales que el PP tuvo caja B incluso hasta las más recientes épocas, y otras malolientes canalladas, parece que las masas aborregadas que añoran otros tiempos están dispuestas a escuchar al profeta Marhuenda y optar por esas siglas.
Otro tanto se puede decir del mohoso PSOE, por más que le hayan lavado la cara; no sé si tanto en relación a la corrupción, en la que también tienen sus partes bien forradas, como a su facilidad para torcerse a la derecha cuando gobiernan (lo que me recuerda a un volante para juegos que tuve).
En definitiva, llevo semanas recordando al personal (o intentándolo), que no se fíen de los partidos emergentes tampoco, porque ambos ocultan en las alcantarillas oscuros agentes agitadores, y porque ambos parecen tener en discretos despachos intereses que nos harán pagar muy caro en el caso de que obtengan poder suficiente. En su defecto, os recuerdo, una vez más, que tanto para socialistas descontentxs como para derechistas asqueadxs o para centristas desorientadxs resulta una opción purgante dar el voto a UPyD, cuyos dirigentes, si bien tampoco parecen ideales, al menos demuestran día a día una lucha denodada, real y honesta por la limpieza en las instituciones. Quienes prefieran escorarse más a la derecha harán bien en escuchar las propuestas de VOX, y el resto bien pueden optar por una coalición que, al igual que los dos partidos anteriores, van de cara en cuanto a sus propuestas: UP/IU.
Si decidís continuar ignorando mis advertencias, solicitad al menos la opinión sensata y humanista de Julio Anguita, a quien en mi atolondramiento adolescente llegué a considerar rayano en la locura, pero cuyas opiniones cualquier gobernante consideraría prudente escuchar.
Y no diréis que no os lo he advertido.
Sinelo

Si os preguntáis cuándo os advertí yo acerca del sentido de vuestro voto, podéis leer la entrada "Para ganar, no apuestes a ganador"

sábado, 5 de diciembre de 2015

Para ganar, no apuestes a ganador



En las próximas elecciones generales resulta lógico que el votante de cualquier ideología se vea ante una enorme duda, dado el nuevo panorama de alternativas políticas que se ha creado en los últimos meses.
Personalmente, creo que se engañan quienes piensan votar al PP en base a la situación económica y a los últimos actos del terrorismo radical yihadista (y el orden de las dos palabras precedentes no es casual) o a la posibilidad de vernos involucradxs en una nueva "Gran Guerra".
El Partido Popular ya ha demostrado, nos guste reconocerlo o no, que funciona como un nido de víboras avariciosas, aun cuando no sea tanto culpa de la organización como de muchas de las personas que ocupan algún cargo de relevancia en su estructura.
Su sucesor natural, Ciudadanos, por las noticias que aparecen últimamente en los medios y en las redes sociales, no parece que tenga mucho mejor criterio a la hora de elegir a sus miembrxs.
Así, el votante de derechas que no desee acercarse a la urna con una máscara antigás tiene todavía dos opciones perfectamente válidas, aunque más recomendable una que la otra. Por una parte está la ignorada sensatez y honestidad de UPyD. Esta formación es la que realmente ocupa el centro del espectro político actual, y para las personas con un voto conservador progresista o incluso moderado es una elección no sólo válida y hasta honrosa, sino yo diría que sensata y recomendable para renovar las instituciones, dada su infatigable lucha por combatir la corrupción de cualquier signo.
Quienes prefieran una opción más reaccionaria pueden votar a VOX, aun cuando eso suponga una especie de incongruencia democrática, ya que tienen muy poco de demócratas y sobre todo, a la vista de su notable incapacidad para adaptar sus esquemas ideológicos a la nueva realidad social que se cierne sobre todo el país.
Lxs votantes de izquierdas, desorientados cual cocinero quisquilloso eligiendo el perejil que decorará su elaboración, se ven perdidos en un bosque de siglas en el cual incluso hay siglas dentro de siglas, en un desbarajuste sin fin en el que hasta miembros del mismo partido optan por confluencias distintas.
El PSOE evoca tiempos difíciles y nombres asociados a la corrupción, aún por dilucidar en algunos casos. Este Pedro Sánchez, al que alguien comparaba con un vendedor del Corte Inglés, a mí me recuerda más a un esforzado oficinista que se empeña en hacer bien su trabajo mientras algunxs compañerxs esturrean papeles por el suelo. El Pedro Sánchez de la década de los diez del siglo XXI no tiene nada o casi nada que ver con aquel Felipe González de la década de los ochenta del siglo XX. Y votar al PSOE actual se presenta como recibir una fiesta sorpresa por segunda vez. Por mucho que mejore a la primera, todo el mundo sabe que no será una sorpresa y todos, hasta lxs más jóvenes, contemplamos esas siglas con los ojos resabiados de la experiencia.
Parecería que para la gran mayoría de lxs votantes de izquierdas lo más recomendable fuera votar a Podemos, que es la formación de izquierdas que suena con más fuerza. No hay que olvidar, no obstante, que brotaron como una seta, recogiendo ideas populares de muy diversxs activistas de izquierda pero sin mostrar jamás, y he aquí lo temible, las esporas del hongo del que provienen. Esa falta de transparencia y de sinceridad en las verdaderas intenciones y proyectos de Pablo Iglesias, amén de las razonables dudas sobre su financiación inicial ("nosotros nos debemos a la gente" no es suficiente explicación, en absoluto) hace recomendable la máxima prudencia a la hora de dotarles de poder institucional. Un apoyo deseable para ellxs, y que a la vez sería deseable que les resultara imprescindible para gobernar, es el de la nueva coalición Unidad Popular, encabezada por Alberto Garzón, ya que engloba a Izquierda Unida y a Unidad Popular en Común (esta última es la plataforma a la que Beatriz Talegón se adhirió durante una semana).*
Así, aun deseándole lo mejor a Somos Izquierda, la verdadera opción desde el principio de  Talegón, por más que sus detractores quisieran descalificarla atribuyéndole una elevada volubilidad ideológica, resultaría muy positiva una concentración de un 30 ó 40% de voto de izquierdas en Podemos, la mitad de eso para Unidad Popular y el resto para otras formaciones de izquierdas. La juventud de Talegón y de sus acólitos les hace posible permitirse el lujo de esperar otros cuatro años para, tras consolidar su proyecto, mejorar sus resultados electorales de una forma muy importante.
Y todo eso sin olvidar a formaciones muy dignas de tener en cuenta como PACMA, PCPE, PCE, o cualquiera de los múltiples partidos localistas, como el derechista PLD. Y también tenemos que tener muy presente el 20D las opciones habituales, del voto en blanco, de la abstención, o incluso del voto intencionadamente nulo. Yo, si me quisiera apuntar a esta última, creo que elegiría un papel con la foto o el nombre de mis políticos favoritos incorruptos (que se sepa, hasta la fecha), cualquiera que fuese su ideología política. Más que nada, para ver si se dan cuenta de una puñetera vez de que verdaderamente ya estamos hartos de tanto chorizo.
En cualquier caso, cualquiera que sea tu ideología, dado que un único voto en sí mismo resulta irrelevante, y teniendo en cuenta que aun muerto el bipartidismo los tres o cuatro primeros puestos ya están decididos, por una vez date el gusto de sentirte satisfechx con la opción elegida y vota a un partido "mediocre" o minúsculo pero al que te haga ilusión votar. En estas elecciones ocurre como en las carreras de caballos: a veces es más fácil acertar quién quedará entre los puestos intermedios o incluso en los últimos que acertar el ganador. Así puede que no te satisfaga el resultado, pero al menos habrás elegido a quienes son realmente los tuyos.
Sinelo

* En realidad incorpora a Izquierda Unida, Unidad Popular en Común, Chunta Aragonesista, Izquierda Asturiana, Batzarre, Construyendo la Izquierda-Alternativa Socialista, Segoviemos e Izquierda Castellana.